Danza, filosofía y rock and roll

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Danza, filosofía y rock and roll

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“Serás un organismo organizado y articulado de lo contrario serás un depravado, serás intérprete e interpretado de lo contrario serás un desviado, serás sujeto de enunciación sobre un sujeto enunciado, de lo contrario serás un vagabundo”. Presentados por los intérpretes en tres momentos diferenciados de la obra, estos preceptos condensan verbalmente algunos conceptos que dan forma al material corporal de Plan de Consistencia, que según su directora fue creada a partir del texto “Como hacerse un cuerpo sin órganos”. Los autores del mismo son dos filósofos franceses, Deleuze y Guattari, colaboradores en su crítica al capitalismo desde una visión anarquista y marxista, creadores de conceptos como cuerpo sin órganos, esquizoanalisis, ecosofía y caosmosis entre otros.
Con una previa experiencia de colaboración llevada a cabo en Méjico, Cubas dirige ahora en suelo uruguayo, a la joven compañía MáKina DT, con el objetivo de trazar un plan de consistencia del deseo, citando a los franceses y al discurso filosófico que será reconfigurado en lenguaje corporal y escénico.
El concepto de cuerpo sin órganos, busca reformular la idea del cuerpo en tanto organismo o relación entre partes, para proponer la exploración de un cuerpo sin forma, sin articulación, o sin lógica-articulación, desviándose hacia intensidades esquizoides en las que la productividad (o eficiencia) de los cuerpos deja de ser la regla de juego. La idea del cuerpo como organización de
diferentes partes ya había sido atacada en los´60 desde la danza (y otras artes) minimalista, por considerarse una derivación de la sensibilidad europea formada por el dualismo cartesiano y por el entendimiento del cuerpo como máquina.
Distanciándose de una estética minimalista, Plan de consistencia recurre más bien a los excesos pero en este sentido, parece situarse en una línea discursiva próxima a la de aquellos coreógrafos llamados “posmodernos”.
En el inicio de la obra sólo vemos una carpa, único cuerpo opaco del que luego saldrán los 4 intérpretes, y enseguida una serie de instrumentos musicales, de amplificación, comestibles y otros objetos, en una lógica espacial al borde de lo imposible. Esta desarticulación de los cuerpos (tanto los de lona como los humanos) se produce mediante un in crescendo que parte de una aparente “normalidad” para llegar a un estallido de los sentidos en el sentido sensorial y hermenéutico.
En la última producción de Cubas se identifican algunas marcas “de autor” que la artista ha ido forjando tras una producción continuada(1), pero también la maduración de su exploración creativa y la aparición de nuevos elementos, como ser la influencia filosófica explícitamente inserta en el tejido dramatúrgico de la obra. En relación a lo primero se destacan el sonido producido en escena, la presencia de artefactos audio-visuales (que además de su uso práctico configuran un espacio escenográfico), la vestimenta casual, la interpretación a partir de estados corporales. Éstos estados, con los que los intérpretes mejicanos se comprometen auténticamente, construyen un discurso performativamente y no a través planteos psicológicos o metafóricos. Pero a diferencia de obras anteriores como Atp – en la que la sobriedad visual y coreográfica y hasta una cierta asepsia predominaban – en Plan de consistencia aparece el desborde y el descontrol que caracterizan a este cuerpo de deseo, que no busca su satisfacción, represión o explicación sino mantener vivo el mismo, inclusive aproximándose para ello al límite con la muerte. La violencia y el deseo, la acción sin lógica pero con propósito, definen muchos de
los momentos de la obra, aunque también aparece la ficción de situaciones características de un proceso creativo y la guiñada a ciertos recursos y elementos del lenguaje de la danza. Esta estrategia metadiscursiva resultó en momentos que, desde mi experiencia fueron los menos intensos en la propuesta (tal vez por organizados). El cuerpo torturado, impedido, violentado, atacado (aunque no siempre en una dinámica de antagonismo) ya había aparecido en la última creación de Cubas, Actos de Amor Perdidos, y aquí desarrolla una potencia consistente, amplificada por la interrelación de 4 cuerpos y por un final en el que el intento de conclusión por parte de los interpretes es intervenido por el ingreso repentino de varios extras cuyo objetivo es el impedimento, o la censura, o porqué no, una especie de lúdica agresión. La sonoridad generada a partir de los instrumentos musicales y la canción final de la obra – que convierte en rock and roll fragmentos textuales de Deleuze y Guattari y es interpretada por los bailarines – le aportan a la obra el ritmo de este género musical, que tanto en su cualidad distorsionada como en su espíritu filosófico, parecen combinar de forma inmejorable con la propuesta. Luego de su estreno en la Zavala Muniz, Plan de consistencia será presentada en Méjico por MáKina DT.

(1) Cubas ha tenido en los últimos años una producción continuada que la sitúa en un lugar excepcional en relación a la mayoría de directores de danza y videodanza en Uruguay. Del 2000 hasta la fecha ha producido Ella no tiene nada que ver en esto, No matarás a menos que, Sin tus ojos, Yo soy otro, Atp, Lloré tan bonito, Actos de amor perdidos y Plan de consistencia. También ha realizado numerosas co producciones y gestionado la residencia de artistas internacionales en nuestro país, fue directora del Festival Internacional de Artes Escénicas, Creadora del Festival Internacional del Video, de la Videoteca Montevideo y Directora de Plataforma (actualmente Punto de Encuentro)

Autor: Lucia Naser
Medio: Semanario Brecha


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